Los familiares prestan la mayor parte del apoyo

La estadística Markéta Pištorová explicó que 827.000 personas con discapacidad recibían ayuda habitual de otra persona, informalmente o mediante servicios profesionales. Los familiares intervenían en el 94 % de los casos. Estas cifras abarcan la ayuda cotidiana en general y no solo los servicios organizados de asistencia personal. [1][3]

Los productos de apoyo y los costes siguen siendo barreras

Unas 153.000 personas, el 12 % de la población con discapacidad representada por la encuesta, carecían de productos de apoyo adecuados, muchas pese a utilizar ya alguno. El coste era la razón más frecuente de falta de ayuda y equipamiento. Transporte, tareas domésticas y compras planteaban dificultades especialmente comunes. [1][2]

Importa a quién se encuestó

Las entrevistas se realizaron en hogares durante 2023 y 2024. Incluían a personas con limitaciones duraderas de actividad, discapacidad reconocida o determinados derechos a apoyos. Más de la mitad de las personas identificadas tenía 65 años o más. Los resultados no deben interpretarse como un recuento de todas las personas institucionalizadas ni de los menores de 15 años. [2][3]