Un mapa de servicios y necesidades sin cubrir

La viceministra de Desarrollo Social, Mirtha Gutiérrez, dijo que la herramienta ayudaría a determinar «a qué poblaciones tenemos que llegar». SEDESOL administraba los datos del piloto y se preveía una transferencia adicional de tecnología y conocimientos a su Observatorio de Desarrollo Social. La evaluación de la calidad de los servicios se propuso para una etapa posterior. [1]

Las barreras rurales y urbanas difieren

Los resultados preliminares situaban la brecha de acceso de las personas con discapacidad en Distrito Central en torno al 33 %, más de 8.000 personas; en Sensenti se estimaba en el 92 %. La metodología del PNUD considera las distancias y el desajuste entre oferta y necesidades. Estas cifras se refieren al acceso a los servicios mapeados en los municipios piloto. [1][2]

Los cuidados también cuentan ante los desastres

En un artículo posterior de agosto, la oficial de género del PNUD Edith Martínez describió la vinculación de mapas de cuidados y de riesgos en Villanueva, Cortés. El enfoque buscaba incorporar las necesidades de apoyo de niños, personas con discapacidad y mayores a la preparación ante huracanes, con participación de instituciones públicas, organizaciones de mujeres y otros actores locales. [3]