Las escaleras sustituyeron a una vivienda accesible

Jundi explicó que su casa se había construido sin escaleras para adaptarse a sus necesidades. Tras su destrucción, debía subir 22 escalones para llegar a la nueva puerta en Iktaba y usar un baño inadecuado para su movilidad. Describió cómo las mujeres perdían autonomía al dificultarse el acceso a viviendas accesibles, medicamentos y productos de apoyo. [1]

Las redes locales mantienen la educación y la ayuda

La fundadora de la asociación de rehabilitación de personas con discapacidad de Nur Shams coordinaba ayuda mediante contactos comunitarios de larga trayectoria. HI informó de que seguía colaborando con ella en acción humanitaria contra las minas y asistencia a víctimas. «Las madres soportan la carga más pesada», dijo sobre sus responsabilidades durante el desplazamiento. [1]

Las entidades sanitarias también documentaron barreras

Otro informe de HI presentado en abril de 2025 se basó en una encuesta a 16 organizaciones sanitarias y de emergencias de Cisjordania. Relacionó la reducción del acceso con restricciones de movimiento, infraestructuras dañadas y dificultades económicas. También describió un grupo de trabajo de rehabilitación formado por 18 organizaciones locales, gubernamentales e internacionales. [2][3]