Participar empieza antes de votar
Las organizaciones pedían programas políticos comprensibles, señalización accesible en los colegios electorales y resultados en lectura fácil. También proponían una comisión sobre discapacidad en el Parlamento Europeo con participación de personas con discapacidad intelectual. Las demandas abarcaban tanto emitir el voto como influir en las políticas después de las elecciones. [2]
Vida en comunidad y apoyos individuales
Las propuestas incluían una estrategia europea para abandonar la atención institucional y ampliar la vida en comunidad. Defendían apoyos autodirigidos y ayuda para tomar decisiones, junto con educación inclusiva con apoyo individual. La protección de mujeres y niñas con discapacidad intelectual también formaba parte del programa. [2]
Una plataforma compartida entre dos países
El anuncio español de Plena inclusión destacaba la reserva de empleos en instituciones europeas y el acceso a servicios de primera infancia. FENACERCI planteaba la alianza como respuesta a las barreras persistentes en ambos países. Los diez puntos eran demandas de la sociedad civil a la UE; su presentación no significaba que las medidas estuvieran aprobadas. [3]