El apoyo se dirige a hogares y organizaciones locales
El componente anunciado para hogares esperaba llegar a unas 3.266 personas. Los planes incluían además fortalecer a diez ONG, grupos comunitarios y organizaciones de personas con discapacidad, junto con la formación de 150 personas. El representante del PNUD Sudipto Mukerjee relacionó la financiación con la igualdad de derechos y oportunidades y con la capacidad de las personas con discapacidad de orientar el desarrollo comunitario. [1]
Un diálogo previo priorizó la participación
Un encuentro en línea de Finlandia y el PNUD celebrado el 2 de mayo de 2024 pidió incorporar las voces de las personas con discapacidad a las estrategias de recuperación y las decisiones de los programas. Su agenda publicada convocaba a responsables políticos, donantes, profesionales y comunidades afectadas para debatir cómo ampliar la inclusión en la acción humanitaria, el desarrollo y la paz. [2]
La formación ofrece un ejemplo concreto
En su informe nacional de resultados de 2024, la ONU describió un proyecto separado financiado por Finlandia, llamado I am Able. Apoyó la formación profesional de 85 personas con discapacidad en Latakia y Tartús. El informe situó ese trabajo en esfuerzos más amplios de desarrollo de competencias y acceso a medios de vida, ilustrando otra parte de la cooperación entre ambos países. [3]