El registro se vincula a las necesidades de apoyo
La oficina electoral describió un indicador opcional de discapacidad en el sistema de registro, que permitía señalar necesidades de asistencia. Su programa de información también abordó la accesibilidad de los centros de votación, la formación del personal y las cabinas accesibles. Buscaba identificar barreras prácticas antes de que los votantes llegaran al lugar de votación. [2]
Se pide a los funcionarios acudir a los hogares
El principal responsable electoral, Guilain Malessas, dijo a los funcionarios de verificación de datos: «No dejamos atrás a una sola persona». La oficina describió visitas domiciliarias acordadas con administradores locales para quienes no podían llegar a los puntos de registro. Así se acercó el trámite a ciudadanos cuya movilidad o ubicación dificultaba el desplazamiento. [2]
Los registros civil y electoral se conectan
La campaña formó parte de un programa electoral más amplio apoyado por Nueva Zelanda. El proyecto del PNUD, previsto inicialmente para 2021–2024, conectó los registros civil y electoral mediante tarjetas nacionales de identidad, junto con trabajo legislativo, protección de datos y educación cívica. También apoyó la información electoral y la educación cívica escolar, ampliando la participación más allá del registro. [1][3]