La reforma de la tutela dejó lagunas importantes
La comisaria celebró un grupo de trabajo gubernamental con participación de la sociedad civil, pero señaló que la reforma de 2022 mantenía la tutela junto a mecanismos de apoyo. Compartió las preocupaciones del Centre for Legal Resources sobre formación profesional insuficiente, información fragmentada y dificultades para revisar tutelas existentes. [2]
La supervisión debe llegar a las instituciones
Las comunicaciones reclamaban acceso de las ONG a las instituciones y representación independiente para sus residentes. Mijatović también subrayó la necesidad de comunicar e investigar abusos y muertes. Se trataba de poder impugnar tratamientos y decisiones en la práctica, incluso sin familiares capaces de prestar apoyo. [2][1]
Los servicios comunitarios necesitan recursos
Mijatović reconoció la estrategia y la legislación rumana de desinstitucionalización, pero describió problemas persistentes de internamiento psiquiátrico y garantías judiciales. Reclamó atención basada en consentimiento libre e informado y servicios para vivir fuera de instituciones. Vinculó las estancias prolongadas en centros psiquiátricos con la falta de apoyo comunitario. [3]