Klaus Widl
Klaus Widl
© Österreichischer Behindertenrat

Disputa por el acceso y la financiación

Según el Consejo, el Gobierno federal habría puesto 52 millones de euros a disposición de Viena. La organización sostuvo que participar ampliaría la asistencia a más personas con distintas discapacidades y mejoraría las condiciones de empleo precarias. BIZEPS apoyó la protesta y pidió a la ciudad que reconsiderara su decisión. [1]

Las personas afectadas explicaron las consecuencias

BIZEPS recogió intervenciones de personas excluidas de la asistencia y de sus representantes. Roswitha Schachinger, entonces vicepresidenta del Consejo, criticó la exclusión de personas con dificultades de aprendizaje, personas ciegas y personas con problemas de salud mental. Simon Couvreur, de Down-Syndrom Österreich, vinculó el acceso a la asistencia con la igualdad de oportunidades para vivir y trabajar.

Una demanda que supera las fronteras regionales

«Queremos asistencia personal en toda Austria para todas las personas con discapacidad, vivan donde vivan», declaró Klaus Widl, presidente del Consejo. Los participantes también plantearon la pérdida de apoyos al trasladarse entre estados federados. La concentración relacionó un acceso más amplio con el control de la vida cotidiana: elegir dónde vivir y poder participar en el trabajo y en la comunidad. [1][2]