Reconocer el control institucional
Las directrices identifican características institucionales como las rutinas impuestas, la obligación de compartir asistentes y la escasa influencia sobre quién presta el apoyo. La Red Europea de Vida Independiente (ENIL) explica en su guía de octubre de 2023 que trasladar a las personas a centros colectivos más pequeños puede mantener esas restricciones. También aclara el carácter del documento: son orientaciones con autoridad interpretativa para aplicar la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, sin crear nuevos derechos convencionales. [1][3]
Asistencia disponible al salir de la institución
El párrafo 27 señala que se debería poner a las personas en contacto con servicios de asistencia personal antes de abandonar una institución, de modo que el apoyo esté disponible desde el momento de la salida. La persona debería poder elegir qué parte del servicio quiere gestionar, incluido si prefiere emplear a asistentes o contratar a proveedores. Necesitar ayuda para tomar decisiones no debería ser motivo de exclusión. Las directrices también desvinculan la vivienda de la aceptación obligatoria de determinados tratamientos o servicios de apoyo. [1]
Un presupuesto que respalde las decisiones cotidianas
Las orientaciones de ENIL sobre asistencia personal describen la financiación necesaria para hacer efectivo ese control. Las asignaciones deberían reflejar las necesidades individuales y los niveles salariales locales, y cubrir las cotizaciones del empleador, la administración y el apoyo entre pares, además de los salarios de los asistentes. ENIL defiende que las personas con discapacidad puedan seleccionar, formar y gestionar a sus asistentes, con apoyo si así lo desean. El control también puede ejercerse mediante el apoyo para la toma de decisiones. Para un plan de transición, esto supone considerar quién organizará la asistencia y cómo se financiará ese trabajo, además de las horas de apoyo directo. [4]
Seguir la aplicación a partir de la experiencia vivida
La Encuesta sobre Vida Independiente 2024 de ENIL, publicada en 2025, examinó la asistencia personal junto con la vivienda, el transporte, la educación y otras condiciones para la participación. Personas con discapacidad y organizaciones del movimiento de vida independiente puntuaron sus experiencias. Ninguno de los países estudiados alcanzó la categoría global del informe correspondiente a un derecho plenamente garantizado. ENIL describe el ejercicio como un registro de percepciones, no como un estudio estadístico representativo. Estos límites deben tenerse en cuenta al comparar países. Aun así, la encuesta ofrece una forma práctica de examinar una transición: el acceso a un asistente debe funcionar junto con una vivienda accesible, un transporte utilizable y oportunidades en la comunidad. [5]