Cambia el camino hasta el andén

El comunicado de inauguración indicaba que los andenes se habían alargado hasta 220 metros y elevado a una altura uniforme de 55 centímetros. Presentaba los ascensores y la señalización como medios para facilitar el acceso autónomo. Las cubiertas pasaron de 25 a 70 metros y recibieron paneles fotovoltaicos. También se renovaron las zonas de espera, la información al viajero y la iluminación. Son características de las obras declaradas por sus responsables. El anuncio no incluía una evaluación independiente de pasajeros sobre el funcionamiento cotidiano de cada combinación de tren y andén. [1]

La accesibilidad llegó antes de la ceremonia

La inauguración oficial no fue el primer día de uso de los nuevos recorridos accesibles. En un comunicado del 2 de enero de 2026, ÖBB señaló que las obras de accesibilidad habían terminado a finales de 2025, después de comenzar en septiembre de 2024. Quedaba pendiente la explanada exterior. Distinguir las etapas explica por qué los viajeros podían utilizar un nuevo acceso a los andenes mientras otras partes del entorno seguían en obras.

Un proyecto compartido con el municipio

El anuncio municipal del 2 de mayo de 2024 ya identificaba tres ascensores y la renovación del paso subterráneo como elementos centrales. Relacionaba esas mejoras con el acceso de personas con movilidad reducida, familias con cochecitos y viajeros con equipaje pesado. También advertía de desvíos, ruido y polvo, y anunciaba información sobre las obras. El proyecto tuvo así una planificación pública que incluía los accesos durante la construcción. En la inauguración, la alcaldesa Angelika Moosbrugger recordó los años de espera y relacionó la estación con la movilidad cotidiana en la zona empresarial Hohe Brücke. [3][1]

Conectar la estación con su entorno

En septiembre, ÖBB también anunció 244 plazas para bicicletas, incluidas 68 casetas con cerradura, y un nuevo aparcamiento de 16 plazas para automóviles. Estas mejoras afectan a la conexión del tren con otras formas de desplazamiento. El paso subterráneo recibió además una obra de Marbod Fritsch basada en aportaciones de 118 habitantes. Las medidas de accesibilidad forman parte de esta remodelación más amplia de un intercambiador cotidiano. Su utilidad práctica está en el recorrido completo desde las calles cercanas hasta el andén y el tren.