Los hogares describieron barreras extendidas
La encuesta abarcó 9.200 hogares y constató que uno de cada cinco incluía una persona con discapacidad. UNICEF destacó una menor asistencia escolar, mayores obstáculos laborales y exclusión de servicios esenciales. La reunión incorporó a las organizaciones de las personas afectadas al debate sobre los resultados y las posibles respuestas.
Las cifras educativas muestran una diferencia considerable
Las fichas de la encuesta indicaban que el 50 % de las personas con discapacidad sabía leer y escribir, frente al 79 % de las personas sin discapacidad. Los niños con discapacidad tenían menos probabilidades de estar escolarizados. Los resultados detallados identificaron la distancia, los edificios inaccesibles y la falta de materiales educativos adecuados entre las barreras a la asistencia. [3][2]
Recomendaciones para apoyar a las personas en sus comunidades
El informe pidió infraestructura escolar accesible, formación docente y mejor acceso a intérpretes de lengua de signos y otros apoyos escolares. Las recomendaciones sanitarias incluían rehabilitación comunitaria, productos de apoyo asequibles y servicios locales de reparación. UNICEF afirmó que trabajaría con el Gobierno y otros socios para convertir los resultados en servicios más inclusivos. [1]