Los activistas trabajan directamente con empleadores
Al-Khafaji explicó que las autoridades solían responder que había pocas oportunidades. Su organización también impartía talleres para empleadores. Tras uno de ellos, las panaderías Bab al-Agha de Bagdad comenzaron a contratar a personas sordas. Su director ejecutivo dijo a Human Rights Watch que la plantilla se acercaba a los 30 empleados sordos. Una intérprete de lengua de signos facilitaba la comunicación entre compañeros.
Las empresas debaten una red nacional
El 9 de julio de 2024, un taller reunió a la Federación Iraquí de Industrias, la OIT, representantes gubernamentales y organizaciones de personas con discapacidad para iniciar la creación de una red de empresas y discapacidad. Se debatieron lugares de trabajo accesibles, contratación y una hoja de ruta. Maha Kattaa, coordinadora de la OIT en el país, vinculó la iniciativa con la estrategia iraquí 2024–2028 contra la desigualdad laboral. [2]
Le sigue un foro nacional
En un comunicado separado del 11 de julio, el PNUD informó sobre el primer foro nacional para el empoderamiento de las personas con discapacidad, organizado con el Ministerio de Trabajo y USAID. El ministro Ahmed Alasadi destacó las alianzas y la participación económica. El foro abordó formación profesional, tecnología y empleo, mientras jóvenes iraquíes con discapacidad compartían sus experiencias. [3]