Los obstáculos van más allá del aula
El informe identificó transporte, instalaciones, información y comunicación inaccesibles como barreras a la participación. También describió necesidades de tecnología de apoyo sin cubrir e incertidumbre sobre la ayuda en asignaturas profesionales. Estudiantes y familias aportaron experiencias de acceso a la educación y al mercado laboral ordinario, junto a organizaciones y proveedores. [2]
El apoyo individual debe continuar en el trabajo
Las recomendaciones abarcaban evaluación de competencias, planes individuales de aprendizaje, equipos y currículos adaptados y más personal capacitado. El estudio pidió vínculos más sólidos entre centros formativos, oficinas de empleo y empleadores. Las propuestas cubrían tanto el aprendizaje como la transición a un puesto de trabajo. [2][1]
Los acuerdos con la sociedad civil amplían la inclusión
En una explicación posterior del programa No dejar a nadie atrás, el PNUD describió alianzas con organizaciones de discapacidad y grupos de las comunidades romaní y egipcia. Incluían información sobre derechos, diseño de servicios e incidencia pública. El programa apoyó también a municipios y la formación de docentes asistentes, conectando educación y servicios sociales locales. [3]