Una reserva que terminó en los tribunales
La mujer quería reservar unas vacaciones de salud y explicó que su perro le prestaba una ayuda esencial. El hotel permitía perros en las habitaciones y el vestíbulo, pero los excluía de otras zonas para huéspedes. El tribunal consideró que esa norma aparentemente neutral perjudicaba especialmente a quienes dependían de perros de asistencia. [1][2]
La higiene no justificaba la prohibición
El tribunal examinó pruebas periciales y rechazó la justificación general del hotel basada en la higiene. También valoró medidas menos restrictivas, como separar en el espacio o en el tiempo al perro y a una persona con alergia grave. Su razonamiento se centró en las restricciones de este caso, incluido el rechazo de la reserva. [1]
Una asociación respaldó la demanda
La asociación Freunde der Assistenzhunde Europas apoyó el procedimiento. Su presidenta, Gloria Petrovics, declaró: «Por desgracia, no es un caso aislado». La legislación federal austriaca distingue perros de asistencia adiestrados, entre ellos perros guía, de servicio y de alerta. El caso puso de relieve su papel para acceder a servicios cotidianos y actividades de ocio. [2][3]